enTrópico

Proyecto seleccionado para el Festival Internacional de Fotografía de Valparaiso

¿Cuantas formas tiene la muerte?

Español

Cuántas formas tiene la muerte?

“Todas las fotografías son memento mori. Tomar una foto es participar en la mortalidad, vulnerabilidad, y mutabilidad de otra persona (o cosa). Precisamente, al recortar y congelar este momento, todas las fotografías son testimonio de la fusión implacable del tiempo”.

Susan Sontag

Durante estos últimos meses las más íntimas debilidades y temores salieron a flote, han sido meses de introspección, de indagar en lo más profundo de nuestra  propiocepción.

¿Cuántas formas tiene la muerte?

Las separaciones, las distancias, las enfermedades, el no poder estar solos en encierros prolongados han sido también maneras de morir.

En este proceso la muerte ha precedido al luto propio, manifestación externa de aquel duelo que acompaña lo terrible, y este a su vez, ha pactado con el tiempo como ejercicio de sanación.

En la antigua Roma el luto obligatorio podía terminar sin culminar su tiempo con el nacimiento de un niño, es decir el proceso de asimilación, recuerdo y oscuridad, podía alumbrarse abruptamente con esta nueva vida, con esta nueva luz. Son precisamente los vestigios de esta luz o las nuevas luces, los puntos de intersección de nuestras miradas en este proyecto.

La cotidianidad ha estado  cargada de pensamientos constantes de renovación y búsquedas.

Para cada uno de los integrantes esta búsqueda ha nacido desde distintos lugares y estos duelos se han manifestado incluso anticipadamente, porque hay algo en la capacidad premonitoria del duelo que quizá se deba a que para todo hay un tiempo, un ‘memento mori’.

Ahora estas sensaciones de temor se van convirtiendo en fortalezas, las inseguridades en decisiones y la incertidumbre en paz.

Hay un territorio íntimo que queremos re-habitar sin olvidarnos del entorno y de reconstruir los vínculos.

Volver a lo básico, soltar, estar en el presente, indagar en la luz dispersa y juguetona, incluso en la luz apagada.

Entender el tiempo de manera poética, aletargada, sin prisas, acordándonos que somos parte del inexorable recorrido del tiempo y que la entropía suele dirigir los destinos, propondrá un punto de inicio para cada una de las partes de este ensayo.

El proceso que proponemos parte del retrato íntimo, del reencuentro con los abuelos y con la selva, pero también con las paredes enormes y la inmensidad abrumadora de lo social y colectivo.

Trabajo colectivo junto a Jota Reyes y Carolina Zambrano

English

How many forms does death have?

“All the photographs are memento mori. Taking a photo is participating in the mortality, vulnerability, and mutability of another person (or thing). Precisely by cutting out and freezing this moment, all the photographs are testimony to the relentless fusion of time ”.

Susan sontag

During these last months the most intimate weaknesses and fears have surfaced, they have been months of introspection, of investigating the depths of our proprioception.

How many forms does death have?

Separations, distances, illnesses, not being able to be alone in prolonged confinements have also been ways of dying.

In this process, death has preceded one’s own mourning, an external manifestation of that grief that accompanies the terrible, and this, in turn, has agreed over time as a healing exercise.

In ancient Rome, obligatory mourning could end without ending its time with the birth of a child, that is, the process of assimilation, memory and darkness, could be abruptly illuminated with this new life, with this new light. They are precisely the vestiges of this light or the new lights, the points of intersection of our gazes in this project.

Everyday life has been loaded with constant thoughts of renewal and searches.

For each of the members, this search was born from different places and these duels have even manifested in advance, because there is something in the premonitory capacity of the duel that may be due to the fact that for everything there is a time, a ‘memento mori’.

Now these feelings of fear turn into strengths, insecurities into decisions, and uncertainty into peace.

There is an intimate territory that we want to re-inhabit without forgetting the environment and rebuilding links.

Go back to basics, let go, be in the present, inquire in the scattered and playful light, even in the dim light.

Understanding time in a poetic, lethargic, unhurried way, remembering that we are part of the inexorable journey of time and that entropy usually directs destinies, will propose a starting point for each of the parts of this essay.

The process that we propose starts with the intimate portrait, the reunion with the grandparents and the jungle, but also with the enormous walls and the overwhelming immensity of the social and collective.

Collective work with Jota Reyes and Carolina Zambrano

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